Para crear contenidos exitosos es importante tener en cuenta que no basta un buen texto, también es necesario el uso de otras herramientas que complementan y le dan forma, como imágenes, diseño y, por supuesto, tipografía. La elección acertada de esta es lo que puede lograr que el usuario o cliente se interese y lea por completo los contenidos. Antes de seleccionarla, la marca debe considerar cuáles son adecuadas con su giro, diseño y tipo de consumidores, pues escoger un estilo tipográfico acertado es un detalle muy importante para comunicar con éxito lo que deseamos.

Dentro de las tipografías existen diversas clasificaciones, de las cuales es bueno conocer las diferencias y las funciones que cumplen.

Script. Estas tipografías se caracterizan por estar adornadas por florituras y suelen ser manuscritas o cursivas. Por lo general se utilizan para invitaciones de bodas o publicaciones con esitlo clásico, pues dan el feeling de ser suaves y atemporales.
Sans serif y serif. Son muy parecidas entre sí. La sans serif tiene acabados con líneas simples, mientras que la serif tiene acabados más alargados, que logran que la vista no se canse cuando se trata de textos largos. Sans serif es utilizada para contenidos web y diseños con los que se desea transmitir profesionalismo y estabilidad. Las serif se utilizan para impresiones como periódicos y novelas, ya que su estilo es sofisticado.
Decorativas. Como su nombre lo dice, son tipografías que se utilizan para adornar un texto que, por lo general, es corto, como títulos, empaques y etiquetas, ya que se caracterizan por darle sentido y originalidad a los contenidos. Dentro de estas clasificaciones se pueden encontrar muchos estilos diferentes, que incluso se pueden combinar entre sí para lograr un diseño más dinámico de acuerdo al tipo de contenido creado, qué es lo que se quiere proyectar con los contenidos y que impacto se desea lograr, y que en conjunto combine con la marca.