Aun en estos días, hay marcas que se niegan a adoptar los cambios y caen en las llamadas “reglas fantasma o vacas sagradas”

Las reglas fantasma y las vacas sagradas son debilitadores de desarrollo de los negocios, ya que impiden la aceptación de nuevas ideas. Una vaca sagrada es la creencia de que no se puede romper o cuestionar lo establecido, mientras que una regla fantasma es un hábito que se creó con el fin de resolver una problemática que ya no existe, pero que se adoptó como rutina actual y que ya quedó obsoleta.

Todas las empresas cuentan con por lo menos algún ejemplo de estas, que es necesario identificar y erradicar. Son asesinos silenciosos que no permiten la optimización de las marcas. “Si hay una regla y funciona, por qué no mejorarla”

Por lo general, se pueden identificar porque vienen acompañadas de frases como “siempre hemos seguido este proceso” o “el fundador siempre lo hacía así”. Una de las maneras en las que se pueden erradicar poco a poco es cuestionando los procesos que no se han actualizado recientemente, mejorarlos o simplemente descartarlos. Estos son algunos ejemplos:

“Se debe enviar todo lo que ofrece nuestra empresa a todos nuestros clientes”. Esta es una enorme vaca sagrada adoptada por muchas empresas; si hay clientes que no son apropiados para seguir recibiendo dicha información, es mejor hacer una revisión de quienes sí y quienes no mediante un proceso de selección bien estructurada y fundamentada.

“La inversión debe ser a lo digital, lo impreso ya es ineficiente”. La presencia en el mundo digital se convirtió en una fuerte herramienta de negocio, pero no se puede poner toda la atención sólo en este. Armar una estrategia en la que se aborden ambos rubros es lo recomendable para tomar una decisión.

“Si decimos eso, se podría ofender alguien”. Muchas empresas asumen el lenguaje corporativo como una vaca sagrada sin darle paso a la creatividad. Los clientes y consumidores aprecian cuando las marcas dicen lo que piensan de una forma visualmente atractiva y que, además, sea creativa.

Ampliar la mente, romper paradigmas, abrirse a opiniones externas y dar paso a la innovación son prácticas que se pueden realizar para el crecimiento potencial de las marcas.