La clave para crear un catálogo digital o impreso exitoso es hacer un análisis con especialistas en marketing que definan cuál es la mejor estrategia

Mucho se ha hablado sobre la futura desaparición y sustitución de los catálogos impresos debido a diferentes factores, como el desarrollo del eCommerce, el cuidado del medio ambiente, entre otros. Pero hay algunos puntos que se deben considerar si existe el dilema de cuál podría ser mejor para determinado giro de negocio. Primero, es importante mencionar que ambos cuentan con diferentes características y ninguno es mejor que otro: todo depende de la forma en que se utilicen, la estrategia de posicionamiento, el público al que van dirigidos –aquí es importante considerar factores económicos y culturales del mercado meta–, al igual que la calidad de las fotografías y los productos.

Ambos cuentan con diferentes características y ninguno es mejor que otro: todo depende de la forma en que se utilicen y el público al que van dirigidos

Los catálogos impresos han sido el medio por excelencia utilizado por infinidad de marcas, algunas de sus fortalezas son que utilizan el sampling, iniciativa basada en ofrecer muestras de productos o servicios gratis a los consumidores. O dicho de otra forma, un catálogo impreso puede proveer muestras directamente y, además, con recomendaciones del vendedor. Aunque en formato digital también es posible hacerlo, hay público que no tiene acceso o que simplemente prefiere lo tangible, como olores y texturas.

Sin embargo, en marketing digital también se puede hacer sampling. La diferencia radica en que cada uno abarca algunos giros de negocio que funcionan de mejor manera en uno u otro, como los tecnológicos en digital y los de cosméticos en impreso. Para una empresa tecnológica es menos costoso brindarles a sus clientes una muestra gratis digital –el dichoso free trial–, que producir 100 mil booklets impresos con información de sus servicios. 

Por el contrario, para una empresa de cosméticos es más favorable proveer a sus clientes un catálogo con muestras reales de sus productos para que los clientes puedan probarlos, en vez de dar muestras digitales en las que no se pueden probar realmente o pueden distorsionarse los colores. Aún en la actualidad hay poblados en los que no se tiene acceso a Internet, o bien, el segmento meta prefiere un catálogo tradicional por seguridad y otros factores socioculturales. A la inversa, hay otros que prefieren un catálogo digital por su practicidad, tanto de compra como de acceso desde sus dispositivos en cualquier lugar y horario.

La clave de todo es hacer un análisis con especialistas en marketing para que definan cuál es mejor valorando todos estos factores, pero, además, es muy importante que todo debe ser basado en el giro, presupuesto y público meta de la empresa.